ONIRIA

viernes 24 de abril de 2009

Confirman que el poder de la imaginación es real

Por Yaiza Martínez.
http://www.tendencias21.net

La mera visualización de una postura condiciona las respuestas del cuerpo tanto como la postura física realmente adoptada.
Científicos de la Universidad de Washington han constatado empíricamente, por vez primera, el efecto de la imaginación sobre la realidad. A dieciséis personas se les pidió que buscaran en la pantalla de un ordenador una letra y que señalaran cuándo la habían encontrado imaginando al mismo tiempo una de estas dos posturas: sus manos cercanas a la pantalla o sus manos situadas a la espalda. Los resultados del experimento demostraron que la mera visualización de una postura condiciona las respuestas del cuerpo tanto como la postura física realmente adoptada. Los científicos señalan que esto demuestra que la imaginación tiene la extraordinaria capacidad de dar forma a la realidad.


Los psicólogos Christopher Davoli y Richard Abrams, de la Universidad de Washington en Saint Louis, Estados Unidos, han demostrado empíricamente, por vez primera, que el poder de la imaginación es un poder real.

Según informa la Association for Psychological Science de EE.UU. en un comunicado, de esta investigación se desprende que la imaginación es más eficiente de lo que creemos a la hora de ayudarnos a alcanzar nuestros objetivos.

En un artículo publicado al respecto en la revista Psychological Science, se explica que en un estudio realizado por el propio Davoli en 2007, se había constatado ya que los objetos situados cerca de las manos los analizamos visualmente con mayor intensidad.

En dicho estudio, los participantes debieron colocar sus manos cerca de determinados objetos físicos para comprobar el análisis visual y la eficacia de las respuestas del cuerpo hacia dichos objetos. Se comprobó que la rapidez de la respuesta del cuerpo a los objetos dependía de la cercanía o lejanía de las manos de los objetos analizados: si las manos están cerca del objeto analizado, la reacción corporal tarda más que si las manos están alejadas del citado objeto. Se cree que esto se debe a la importancia de la representación visual para poder asir o evitar los objetos cercanos a nuestras manos.

En la nueva investigación de Davoli, sin embargo, las posturas de las manos –más lejos o más cerca de los objetos- no se adoptaron físicamente, sino sólo con la imaginación. Sin embargo, a pesar de esta significativa diferencia respecto del primer experimento, los resultados no variaron, lo que según estos investigadores significa que imaginar una postura da los mismos resultados que adoptarla realmente.

Tarea visual e imaginación

En las pruebas de esta última investigación participaron dieciséis estudiantes que, en primer lugar, se ejercitaron en la práctica de imaginar movimientos. Posteriormente, todos ejecutaron una tarea visual a través de un ordenador, al tiempo que imaginaban sus manos en dos posiciones diferentes.

En un momento del experimento, las manos se las imaginaban situadas alrededor del monitor, como si los participantes fueran a abrazar la pantalla con ambas manos (postura cercana), y en otro momento del experimento, se imaginaban que sus manos estaban colocadas a su espalda (postura alejada).

La tarea visual consistía en buscar, en la pantalla del ordenador, una letra-objetivo (H o S) que se encontraba confundida en conjuntos de tres o siete letras de distracción. A continuación debían avisar, con la mayor rapidez posible, que la habían encontrado pulsando una tecla.

Antes de realizar este ejercicio, en la pantalla del ordenador aparecía un aviso de tres segundos de duración que indicaba a los participantes cuál de las dos posturas de las manos debían imaginarse durante la tarea visual explicada.

Sin embargo, aunque se imaginaran las manos intentando abrazar la pantalla del ordenador o situadas a sus espaldas, las manos permanecían –en realidad- junto al teclado durante todo el experimento. En total fueron realizados dos bloques de 64 pruebas.

Dar forma a la realidad

Los resultados demostraron que la mera imaginación de una de las dos posturas afectaba a la velocidad de respuesta de una forma muy similar a la obtenida en los estudios previos, con posturas de las manos realmente efectuadas, no imaginadas.

Así, los participantes de esta segunda investigación pasaban más tiempo buscando la letra-objetivo cuando se imaginaban sujetando el monitor, en comparación con cuando se imaginaban a sí mismos con las manos a la espalda.

Los investigadores sugieren que la mayor lentitud en las búsquedas de la letra objetivo indica un análisis más minucioso de los objetos que están cercanos a las manos, aunque esta postura sea sólo imaginaria. De esta forma, se repitieron los resultados de la citada investigación anterior, en la que los participantes invirtieron más tiempo en observar objetos cercanos a sus manos que en observar objetos realmente alejados de éstas.

Los científicos señalan que este hallazgo indica que nuestro espacio “peripersonal” puede extenderse al espacio de la imaginación. El espacio peripersonal es el que está situado alrededor de nuestro cuerpo, y es descrito por los autores de esta investigación como “una “burbuja” invisible que se extiende varios centímetros a partir de la piel en todas las direcciones”.

Esta capacidad, señalan los investigadores, presenta algunas ventajas, como la posibilidad de determinar, antes de realizarla, si una acción es o no realista (por ejemplo, ¿puedo llegar a la estantería más alta?) o para ayudarnos a evitar algunos choques.

Los autores del estudio concluyen que los resultados confirman una idea que ha sido expuesta durante mucho tiempo por expertos en motivación, psicólogos deportivos, e incluso por John Lennon: que la imaginación tiene la extraordinaria capacidad de dar forma a la realidad.

Algo que conocen muy bien, por ejemplo, los deportistas, que utilizan la visualización mental para ayudarse a mecanizar, a automatizar los gestos deportivos y a reforzar sus aptitudes, mejorando sus propias destrezas deportivas.

domingo 15 de marzo de 2009

Crean el mapa cerebral más completo de la inteligencia humana

Establece la relación entre diversas áreas y habilidades cognitivas


Neurocientíficos del Instituto de Tecnología de California (Caltech) han conseguido realizar el mapeo cerebral más global de las habilidades cognitivas humanas. Con las tecnologías más avanzadas, se realizaron escáneres cerebrales a 241 personas con algún déficit cognitivo. Todas estas imágenes fueron después relacionadas con las puntuaciones de dichas personas en el test de inteligencia WAIS. Así, pudieron relacionarse diversas partes del cerebro con las puntuaciones obtenidas en diferentes indicadores de inteligencia, como la capacidad lingüística o la memoria de trabajo. Este mapeo resultará útil para localizar áreas del cerebro lesionadas o para predecir el cociente de inteligencia de una persona sin necesidad de realizarle un test de inteligencia. Por Yaiza Martínez.

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La religión como subproducto evolutivo

La religión podría ser un subproducto de la evolucionó de nuestra arquitectura cerebral.


Unos investigadores muestran que para interpretar las intenciones y sentimientos de Dios nos valemos de las mismas regiones cerebrales recientemente evolucionadas que usamos para entender los sentimientos e intenciones de las demás personas.
Jordan Grafman y sus colaboradores del US National Institute of Neurological Disorders and Stroke en Bethesda (Maryland) están interesados en encontrar en qué parte del cerebro residen los sistemas de creencias y de representación, en particular aquellos que parecen ser exclusivamente humanos.
Estos investigadores descubrieron que las creencias activan las áreas cerebrales que evolucionaron más recientemente, como aquellas relacionadas con la imaginación, la memoria y teoría mental (el reconocimiento de que otros seres tienen sus propios pensamientos e intenciones).
Grafman dice que esto no nos habla de la existencia de un poder superior como Dios, sólo nos indica cómo la mente y el cerebro trabajan juntos para permitirnos tener un sistema de creencias que guíe nuestras acciones.
En el estudio los investigadores examinaron con resonancia magnética nuclear funcional el cerebro de 40 voluntarios creyentes mientras respondían ciertas afirmaciones que reflejaban tres elementos centrales de su sistema de creencias. Debían de puntuar en una escala si estaban de acuerdo o desacuerdo con cada afirmación.
Los voluntarios eran creyentes de religiones monoteístas tales como cristianismo, islamismo o judaísmo.
Primero debían de responder a la afirmación de que si Dios intervenía en el mundo o no escuchando una frase como: “Dios es eliminado de este mundo”. En este caso la actividad cerebral se centraba principalmente en el lóbulo frontal lateral, donde la teoría de la mente reside normalmente y que nos permite interpretar las intenciones de los demás. Esta región enlaza neuronas que nos permiten sentir empatía por otras personas.
En segundo lugar debían de reaccionar a una afirmación sobre el estado emocional de Dios, como “Dios está colérico”. De nuevo, como los investigadores habían predicho, se activaron áreas relacionadas con la teoría de la mente y que nos permiten enjuiciar las intenciones de los demás como las circunvoluciones frontal y temporal media.
Finalmente los voluntarios debían de escuchar afirmaciones que reflejaran el lenguaje abstracto y la imagineria de su religión con frases como “Jesús es el hijo de Dios”, “Dios demanda la celebración del sábado” o “Se dará la resurrección de los muertos”. En este caso la actividad cerebral se dio en la circunvolución temporal, que decodifica significados metafóricos y abstractos.
Generalmente las partes del cerebro activadas por las afirmaciones religiosas fueron aquellas que son usadas en las más mundanas interpretaciones del mundo de todos los días y para interpretar las intenciones de los demás. No obstante, son significativamente las que evolucionaron más recientemente y que aparentemente dan a los humanos la perspicacia que no tienen otros animales.
Según los investigadores sus resultados son únicos, y demuestran que los componentes específicos de las creencias religiosas son mediados por redes neuronales bien conocidas, apoyándose así las teorías psicológicas contemporáneas que afirman que los cimientos de las creencias religiosas se asientan en funciones cognitivas adaptativas aparecidas por evolución.
De este modo, las mismas características que aparecieron evolutivamente para darnos una ventaja competitiva sobre las demás especies se utilizarían más tarde para instalar culturalmente los sistemas religiosos. Según esto la religión sería por tanto un subproducto evolutivo.
Según otros investigadores del campo este resultado no es sorprendente y en el fondo son los mismos mecanismos que nos permiten interpretar, por ejemplo, los personajes de una novela. Reforzaría además la teoría de que es crucial un alto nivel de intencionalidad en el desarrollo de un sistema religioso completo tal y como lo conocemos.

Fuentes y referencias: http://neofronteras.com/


New Scietist.
Artículo original (resumen).
Foto cabecera: RETURN OF THE BASKET HEADS — or, “The Strange Effect Religion Has on Otherwise Normal Men” in Old Japan, colgada por Okinawa Soba en Flickr. Publicada por T. TAKAGI de Kobe, y atribuida a K. TAMAMURA de Yokohama.



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