Theo Jansen

Theo Jansen es un artista holandés famoso por sus "Strandbeest" o animales de la playa. Unos impresionantes mecánismos que se desplazan impulsados por el viento y que protagonizaron un anuncio de BMW. Pero antes de eso engaño a toda una ciudad, poniendo a prueba su percepción de la realidad.





Sus "Strandbeest" son complejos mecánismos construidos con baratos tubos de plástico. Sus componentes, especialmente sus patas, han sido cuidadosamente diseñados mediante algoritmos genéticos para desarrollar un movimiento estable impulsado por el viento. En su ausencia pueden utilizar aire a presión acumulado en sencillas botellas de plástico de dos litros. Pero esta historia es bastante conocida y puede consultarse en su página web así que prefiero hablar de otra anterior que también se menciono en la conferencia.

Como otros artistas, Theo Jansen intentó desafiar las ideas comunes en su sociedad. Y creer que naves extraterrestres suelen hacer turismo en nuestros cielos es, desgraciadamente, una de ellas. En 1979 creó un pequeño globo de cuatro metros, lo lleno de helio y le añadió una luz y una pequeña sirena. A continuación lo dejo flotar por encima de la ciudad holandesa de Delft. Era disco negro que no permitía precisar su tamaño o la distancia a la que se encontraba. Y consiguió llevar el pánico a los habitantes de la ciudad que creyeron que se trataba de visitantes extraterrestres.

Evidentemente ser engañado no es ninguna vergüenza. Todos podemos serlo y la magia se basa en disfrutar con ello. Ese no es el punto importante. Lo importante es comprender que los testigos fueron incapaces de interpretar correctamente lo que vieron. Fiables funcionarios de policía hablaban de un objeto tan grande como una central nuclear . Otros testigos decían que emitía calor. Muchos coincidieron al describir rápidos movimientos y giros imposibles en un globo. Incluso se avisó a las bases militares cercanas para que intentasen perseguir e identificar al misterioso objeto y las sospechas aumentaron al no ser capaces de detectarlo en el radar. No faltaron fotografías y, dado que no estaban trucadas, se consideraron como pruebas adicionales. No se plantearon que la propia “nave” era falsa.


fuente: http://cienciadebolsillo.com/

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