Controlar las emociones negaqtivas

Ante esta pregunta, lo primero que debemos entender es que no existen las emociones negativas.

 

Cada emoción tiene una utilidad si la sabemos reconocer y luego canalizar hacia algo útil. El primer paso, por lo tanto, sería escuchar lo que sentimos y, en un segundo paso, preguntarnos por qué nos sentimos así. En su próximo libro Aporta o aparta, la psicóloga Nika Vázquez defiende el valor de las emociones llamadas “negativas”, si luego sabemos sacarles partido. En sus propias palabras: “La psicología positiva mal entendida ha hecho que muchas personas lleguen a la conclusión de que ver la vida en positivo es la única manera de alcanzar la felicidad, mientras que la negatividad y el mal humor son emociones a erradicar”.
Nika Vázquez señala ocho beneficios de las emociones menos agradables que experimentamos:

1. Mejora nuestra memoria. Un experimento realizado en 2009 demostró que los días de lluvia, cuando estamos de peor humor, al entrar en una tienda recordamos más detalles que si hace sol. En suma, que cuando estamos tristes o enfadados nuestros recuerdos se graban con más precisión.

2. Somos más rigurosos en nuestros juicios. La personas optimistas tienden a ser demasiado entusiastas con sus primeras impresiones, lo cual hace que pasen por alto muchos detalles importantes. En cambio, cuando estamos de mal humor activamos el ojo crítico.

3. Nos hacen menos ingenuos. Los pesimistas son menos susceptibles de creer en rumores. El mal humor hace que nos concentremos en los hechos demostrables, con lo que detectamos mejor un posible engaño.

4. Rechazamos los estereotipos. En otro estudio se pidió a diversos participantes que dispararan a una serie de objetivos con forma humana: unos portaban armas, otros no, y algunos llevaban o no un turbante. El grupo de los felices dispararon en mayor número a los objetivos que llevaban turbante pero no armas, un error en el que no incurrieron los participantes malhumorados.

5. Somos más perseverantes. Hay un concepto llamado self-handicapping, que consiste en evitar procesos para así eludir un posible fracaso. Esta forma de autoboicot es poco común en las personas pesimistas, ya que no se asustan ante las malas noticias. Esto les permite perseverar en sus tareas y obtener mejores resultados.

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