IA Parte XI "La revolución tecnológica se cobrará 1.000 millones de vidas en 20 años"

Eudald Carbonell reputado paleontólogo codirige desde 1991 el yacimiento de Atapuerca. Lo fascinante es que ahora, a sus 65 años, ha decidido mirar hacia adelante. Lo hace en Elogio del futuro (Arpa Editores), su nuevo y absorbente libro.

P -¿Por vez primera en la historia los seres humanos podemos controlar nuestra evolución?
 
R -Sí. Los procesos evolutivos ya no son ajenos o externos a nosotros. Contamos con una tecnología brutal, tenemos unas capacidades extraordinarias... Por fin somos dueños de los procesos que inciden en nuestra evolución.
 
P -Pero también hay indicios que apuntan a que podríamos dirigirnos al colapso de la especie.
 
R -Nuestra especie colapsará, seguro. La aceleración histórica es enorme y nuestras contradicciones se irán acumulando hasta que se produzca un gran desastre, una catarsis.
 
P -Pero no habla de desaparición de la especie, ¿verdad?
 
R -No, no creo que vayamos a desaparecer. Pero nosotros somos los últimos que vivimos este viejo mundo, un mundo que se va a hundir por completo y va a dar paso a uno nuevo, completamente diferente.
 
P -Las catarsis y revoluciones, desde la neolítica a la industrial, han conllevado fuertes incrementos de la población seguidos de reajustes brutales. ¿Ocurrirá también eso con la revolución tecnológico-científica que vivimos?
 
R -Sí, siempre es así. Antes de la I y la II Guerra Mundial, por ejemplo, había casi 1.000 millones de personas en la Tierra y perdimos a 300 millones: 50 millones a causa directa del conflicto y 250 millones de manera indirecta.
P -¿Y cuántas vidas se cobrará la actual revolución tecnológico-científica?
 
R -Calculo que entre 500 y 1.000 millones de personas. Y será muy rápido, las catarsis ahora están aceleradas.
 
P -¿Cómo de rápido?
 
R -Hablo de un rango de unos 20 años, de algo que viviremos usted y yo.
 
P -¿Y de qué morirán, de qué moriremos esos 1.000 millones de personas?
 
R -De hambre, de confrontaciones, de guerra, de bombas nucleares. Porque yo creo que habrá una guerra nuclear. Será el colapso, el caos.
 
P -Pero usted vaticina que los seres humanos no sólo no desaparecerán, sino que se diversificarán en nuevas especies...
 
R -Somos la única especie que ha quedado de las cinco o seis que había hace 60.000 años. Somos la última hoja de la última ramita del árbol de nuestro género. Pero estoy convencido de que en este siglo vamos a crear diversidad.
 
P -¿Qué nuevas especies humanas surgirán?
 
R -Probablemente habrá cuatro o cinco subespecies. Habrá gente no modificada, personas como nosotros, sin ninguna modificación genética ni tecnológica importante. Pero también habrá gente modificada técnicamente, gente modificada genéticamente, gente editada genéticamente y cyborgs, seres con elementos biológicos y cibernéticos.
 
P -Pero lo que nos enseña la paleontología es que en realidad somos muy frágiles y dependemos del azar. Ya ve usted los dinosaurios: un meteorito acabó con ellos.
 
R -Estamos muy cerca de matizar el azar y de hacerlo desaparecer. En 30 ó 40 generaciones podemos haber eliminado el azar. Ya estamos monitorizando todo, ése es el primer paso para controlar el azar.
 
P -Entonces nada nos podrá extinguir, excepto nosotros mismos...
 
R -Exacto. El peligro siempre está dentro del sistema, no fuera.
 
P -Dice usted que lo que nos puede salvar como especie es la justicia social, la desaparición de las clases... En una palabra: el comunismo.
 
R -¿Usted ve otra solución? Las doctrinas no sirven, los nombres no importan. Lo importante es que desarrollemos una conciencia crítica como especie y que entendamos que competir ya no garantiza nuestra supervivencia, sino que puede llevarnos a la destrucción.

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