Dataísmo

El Big Data sale de la caverna y toma el poder: "Cuando hay suficientes datos, la teoría sobra."

Llega el nuevo paradigma que rinde culto a la Inteligencia Artificial, al Big Data y la IoT.

Obama y Mark Zuckerberg han elogiado los libros de Yuval Noah Harari. En el último, “Homo Deus“, recomendado por Bill Gates, Harari habla acerca del Dataísmo que “no venera ni a dioses ni al hombre: adora los datos”. Los dataístas creen que todo lo bueno (incluido el crecimiento económico) depende de la libertad de información. Si queremos crear un mundo mejor, la clave es liberar los datos. El flujo de información es el valor supremo y la libertad de la información es “el mayor bien de todos”.


Dataísmo (o datoísmo)​ es un término que ha sido utilizado para describir la mentalidad, filosofía o religión creada por el significado emergente del Big Data, la Inteligencia Artificial y la Internet de las cosas (IoT).

Según el catedrático y ensayista Yuval Noah Harari, de la Universidad Hebrea de Jerusalén,​ en su libro Homo Deus: Breve historia del mañana indica que el dataísmo, como religión, «no venera ni a dioses ni al hombre: adora los datos».

Un dato es una representación simbólica (numérica, alfabética, algorítmica, espacial, etc.) de un atributo o variable cuantitativa o cualitativa. Los datos describen hechos empíricos, sucesos y entidades.

El término fue utilizado por primera vez por el analista cultural David Brooks en el New York Times en 2013.3​

Más recientemente, el término ha sido expandido para describir lo que el científico social Yuval Noah Harari ha llamado una ideología emergente o incluso una nueva forma de religión en la cual «el flujo de información es el valor supremo y la libertad de la información es el mayor bien de todos».


 


Harari explica el término: Un dataísta es alguien que, para la toma de decisiones confía más en los macrodatos y en los algoritmos computacionales que en el conocimiento y sabiduría humanas.

Los dos Mandamientos Supremos del dataísmo:

Un dataísta debe maximizar el flujo de datos conectándose cada vez a más medios y produciendo y consumiendo cada vez más información.
El segundo mandamiento es conectarlo todo al sistema. No debemos dejar ninguna parte del universo desconectada de la gran red de la vida.

La primera persona en utilizar el término con esta connotación fue el analista cultural David Brooks en el periódico New York Times en febrero de 2013.

Brooks argumentaba que en un mundo con cada vez mayor complejidad, confiar en los datos puede reducir los sesgos cognitivos y “alumbrar patrones de comportamiento que todavía no hubiéramos percibido”.

Posteriormente, en 2015 el también periodista del NYT Steve Lohr publicó su libro “data-ism” en el que hablaba acerca del impacto del Big Data en nuestras vidas.

Y ahora entramos en harina, el par de pesos pesados que han aportado el sustrato filosófico al dataísmo.

En primer lugar, una de las estrellas del rock del pensamiento filosófico actual.

Se trata de uno de los mayores intelectuales de nuestro tiempo, heredero de Sigmund Freud, Walter Benjamin, Carl Schmitt, Richard Sennett, René Girard, Giorgio Agamben, Deleuze/Guattari, Michel Foucault, Michel Serres, Pierre Bourdieu y Martin Heidegger. El filósofo surcoreano y nacionalizado alemán Byung-Chul Han.

En 2014 Han publica su libro Psicopolítica. Esto es lo que comenta al respecto del dataísmo:

    “El Big Data debe liberar el conocimiento del arbitrio subjetivo. Así pues, la intuición no representa una forma superior del conocimiento. Se trata de algo meramente subjetivo, de un auxilio necesario que suple la falta de datos objetivos. En una situación compleja, siguiendo esta argumentación, la intuición es ciega. Incluso la teoría cae bajo la sospecha de ser una ideología. Cuando hay suficientes datos, la teoría sobra. La segunda Ilustración es el tiempo del saber puramente movido por datos. […] El dataísmo se muestra como un dadaísmo digital. También el dadaísmo renuncia a un entramado de sentido. Se vacía a la lengua totalmente de su sentido: «Los sucesos de la vida no tienen ni comienzo ni fin.


    Psicopolítica, 2014.

    El dataísmo es nihilismo. Renuncia totalmente al sentido. Los datos y los números no son narrativos, sino aditivos. El sentido, por el contrario, radica en una narración. Los datos colman el vacío de sentido.[…]

Vídeo para comprender el contexto de las palabras de Han en nuestra sociedad actual:



 El dataísmo une “El origen de las especies de Darwin”, habiendo acabado por ver las ciencias de la vida a los organismos como algoritmos bioquímicos con la Máquina de Turing de Alan Turing, produciendo los científicos algoritmos electrónicos cada vez más sofisticados. El dataísmo UNE ambos mediante las matemáticas: las leyes matemáticas se aplican tanto a los algoritmos bioquímicos como a los algoritmos electrónicos. Así, la frontera entre animales y máquinas se difumina hasta desaparecer, esperando el momento en el que los algoritmos electrónicos acaben por descifrar los algoritmos bioquímicos y los superen.

Todos somos algoritmos. Las máquinas y los seres vivos. Los humanos somos algoritmos orgánicos. Con la información que tenemos, actuamos. Los sentimientos y las emociones son mecanismos bioquímicos que los animales usan para tomar decisiones. Es un cálculo veloz de probabilidades que nos ayuda a sobrevivir. Cuando vemos un tigre, aparece el miedo porque un algoritmo bioquímico calcula que la probabilidad de morir es grande. La química sexual aparece cuando tenemos posibilidades de aparearnos con alguien. Son algoritmos que se han ido perfeccionando a lo largo de cientos de miles de años. Si el algoritmo se equivocaba, morías. Y tus genes no pasaban a la siguiente generación.

Continúa Harari explicando cómo, para el dataísmo la Quinta Sinfonía de Beethoven, la burbuja de la Bolsa y el virus de la gripe no son sino tres pautas de flujo de datos que pueden analizarse utilizando los mismos conceptos y herramientas básicos. Por fin, musicólogos, economistas y biólogos celulares pueden comprenderse mutuamente. Esto les proporciona por primera vez en la historia de la Humanidad a todos los científicos un lenguaje común.

 Con esta increíble herramienta nueva se invierte la pirámide de conocimiento: hasta ahora los datos se veían únicamente como el primer eslabón del trabajo científico. El proceso era el siguiente: los humanos destilaban los datos para obtener información, ésta era analizada para obtener conocimiento y éste último pasaba a ser sabiduría. Esto deja de ser así para el dataísmo: los humanos ya no podemos enfrentarnos a la ingente cantidad del flujo de datos ni mucho menos destilar la inmensa cantidad de datos en información ni muchísimo menos en conocimiento o sabiduría.

De esta forma nos damos cuenta de que el procesado de datos ha de ser encargado a un algoritmo electrónico, a una Inteligencia Artificial cuya capacidad de procesamiento de datos excede por muchísimo la del ser humano.

Así pues los dataístas se muestran escépticos en relación con la sabiduría y conocimiento humanos ya que prefieren depositar su confianza en el Big Data y en los algoritmos de Inteligencia Artificial que procesen ese Big Data.

El dataísmo es la fusión de sus dos disciplinas principales: informática y biología. De las cuales la más importante es la biología. Hoy en día no sólo se ven como sistemas de procesamiento de datos a los organismos individuales, sino también a sociedades enteras como las colmenas, las colonias de bacterias, los bosques y las ciudades humanas.

¿El algoritmo de una máquina también se puede equivocar, verdad?

Sí, pero no hace falta que sea perfecto. Solo tiene que ser mejor que nosotros. Piensa en Google Maps, ya no hace falta tener un conocimiento de la ciudad. Basta con seguir las instrucciones. La autoridad va de la humanidad al algoritmo. Y esto mismo está pasando en muchas facetas de la vida. En la salud, por ejemplo. Si una pulsera tipo Fitbit te monitoriza las 24 horas, acabará detectando si estás enfermo o no antes que tu médico. Las compañías de seguros te animarán a que te las pongas. Tendrán dos tarifas, una con descuento si te la pones y otra más cara.

 El mismo Harari nos lo explica mucho mejor:

 

Piratear personas es de lo que habla Harari… inquietante, ¿verdad? Pues sigamos, sigamos…:

    “Si comparas a Elon Musk con Putin o Trump, no hay color. Las decisiones más importantes ya no se toman en Bruselas, el Kremlin o la Casa Blanca; las toman ingenieros de software, científicos, empresarios…

    ¿La democracia es uno de los pilares del sistema, también está en crisis?

    En 50 o 100 años, todos los sistemas políticos que hemos conocido serán irrelevantes. Democracia, comunismo, dictaduras… Si tenemos estos sensores biométricos en nuestro cuerpo y un algoritmo que te monitoriza todo el día y sabe cómo te sientes y lo que quieres y lo que necesitas, ya no se votará. La simple idea de celebrar unas elecciones nos sonará ridícula. Votar cada cuatro años, y quizá ese día te duele el estómago y cambias tu voto. Es tan primitivo. Pero también nos parecerá una locura la idea de tener un dictador.

    Es posible que los muy ricos se fundirán con las máquinas y superarán al Homo sapiens, como una especie de semidioses.

    No somos los últimos Homo sapiens sobre la faz de la Tierra pero sí una de las últimas generaciones. Es muy probable que en 100 años hayamos sido sustituidos por otra clase de entidades. Y en dos o tres siglos es muy muy difícil que sigamos dominando el planeta.”

    Fuente: Yuval Noah Harari: “Es muy probable que en cien años seamos sustituidos por otras entidades”

¿Qué va a pasar con el mercado de trabajo cuando la Inteligencia Artificial supere a los humanos en la mayoría de las tareas?

¿Qué vamos a hacer con esa nueva clase formada por cientos de millones de personas sin empleo que van a ser económicamente irrelevantes?

La economía también es un mecanismo para acopiar datos sobre deseos y capacidades, y transformar estos datos en decisiones. Se ha estimado que la Bolsa necesita solo quince minutos de comercio para determinar la influencia de un titular del The New York Times sobre los precios de la mayoría de acciones.

La Economía es otro organismo vivo susceptible de ser modelado por algoritmos matemáticos implementados electrónicamente.

“Los científicos políticos también interpretan cada vez más las estructuras políticas humanas como sistemas de procesamiento de datos.

Al igual que el capitalismo y el comunismo, las democracias y las dictaduras son en esencia mecanismos que compiten para conseguir y analizar información.

Las dictaduras emplean métodos de procesamiento centralizado, mientras que las democracias prefieren el procesamiento distribuido. En las últimas décadas, la democracia ha salido vencedora porque en las condiciones únicas de finales del siglo XX el procesamiento distribuido funcionaba mejor. En otras condiciones (las predominantes en el antiguo Imperio romano, por ejemplo), el procesamiento centralizado tenía ventaja, razón por la que la República romana cayó y el poder pasó del Senado y las asambleas populares a las manos de un único emperador autócrata.

Esto implica que, a medida que las condiciones de procesamiento de datos vuelvan a cambiar en el siglo XXI, la democracia podría decaer e incluso desaparecer. Puesto que tanto el volumen como la velocidad de los datos están aumentando, instituciones venerables tales como las elecciones, los partidos políticos y los parlamentos podrían quedar obsoletas, y no porque sean poco éticas, sino porque no procesan los datos con la suficiente eficiencia.”

Según Harari,

    -Después de cuatro mil millones de años de vida orgánica, la era de la vida inorgánica está comenzando.
   -Los principales productos de la economía del siglo XXI no serán los textiles, los vehículos y las armas, sino los cuerpos, los cerebros y las mentes.
    -Mientras que la Revolución Industrial creó a la clase obrera, la próxima gran revolución creará la “clase innecesaria”.
    -La forma en que los seres humanos han tratado a los animales es un buen indicador de cómo los seres humanos mejorados tratarán al resto.
    -El islamismo radical supone un reto imponiendo su resistencia, pero las religiones verdaderamente impactantes saldrán de Silicon Valley, no de Oriente Medio.
    -La democracia y el mercado libre se derrumbarán una vez que Google y nos conozcan mejor de lo que nos conocemos nosotros mismos. La autoridad cambiará de manos: pasará de estar bajo el control de los individuos para ser propiedad de los algoritmos de la red.
    -Renunciaremos conscientemente a la privacidad en la búsqueda de una mejor salud.
    -Los humanos no lucharán contra las máquinas, se fusionarán con ellas. Nos dirigimos hacia el matrimonio más que a la guerra.
    -La mayoría de nosotros no llegará a decidir cómo la tecnología afectará a nuestras vidas porque la mayoría de nosotros no entiende esta tecnología. ¿Cuántos de nosotros, de hecho, votaron sobre cómo funcionaría Internet?

Además, Harari dice que “desde una perspectiva dataísta, podríamos interpretar a toda la especie humana como un único sistema de procesamiento de datos en el que los individuos hacen las veces de chips. En tal caso, también podríamos entender toda la historia como un proceso de mejora de la eficiencia de este sistema, mediante cuatro métodos básicos:

    Aumento del número de procesadores.

Una ciudad de 100.000 habitantes tiene más potencia de cómputo que un pueblo de 1.000 habitantes.

    Aumento de la variedad de procesadores.

Diferentes procesadores podrían emplear maneras diversas de calcular y analizar datos. Por lo tanto, emplear varios tipos de procesadores en un único sistema podría aumentar su dinamismo y creatividad: una conversación entre un campesino, un sacerdote y un médico podría producir ideas nuevas que nunca aparecerían en una conversación entre tres cazadores-recolectores.

    Aumento del número de conexiones entre procesadores.

Tiene poco sentido aumentar únicamente el número y la variedad de procesadores si están poco conectados entre sí. Es probable que una red comercial que conecte diez ciudades produzca más innovaciones económicas, tecnológicas y sociales que diez ciudades aisladas.

    Aumento de la libertad de movimientos a lo largo de las conexiones existentes.

Conectar procesadores apenas es útil si los datos no pueden fluir libremente. Construir carreteras entre diez ciudades no será muy útil si están plagadas de ladrones o si algún déspota autócrata no permite que comerciantes y viajeros se muevan como deseen.

Big Data o Macrodatos

Big data, macrodatos, datos masivos, inteligencia de datos o datos a gran escala es un concepto que hace referencia a un conjuntos de datos tan grandes que aplicaciones informáticas tradicionales de procesamiento de datos no son suficientes para tratar con ellos y los procedimientos usados para encontrar patrones repetitivos dentro de esos datos.

El límite superior de procesamiento ha ido creciendo a lo largo de los años. Se estima que el mundo almacenó unos 5 zettabytes en 2014.

Si se pone esta información en libros, convirtiendo las imágenes y todo eso a su equivalente en letras, se podría hacer 4500 pilas de libros que lleguen hasta el sol. Los científicos con cierta regularidad encuentran límites en el análisis debido a la gran cantidad de datos en ciertas áreas, tales como la meteorología, la genómica, la conectómica, las complejas simulaciones de procesos físicos y las investigaciones relacionadas con los procesos biológicos y ambientales. Las limitaciones también afectan a los motores de búsqueda en internet, a los sistemas finanzas y a la informática de negocios. Los data sets crecen en volumen debido en parte a la recolección masiva de información procedente de los sensores inalámbricos y los dispositivos móviles (por ejemplo las VANET), el constante crecimiento de los históricos de aplicaciones (por ejemplo de los registros), cámaras (sistemas de teledetección), micrófonos, lectores de identificación por radiofrecuencia. La capacidad tecnológica per cápita a nivel mundial para almacenar datos se dobla aproximadamente cada cuarenta meses desde los años 1980.​ Se estima que en 2012 cada día fueron creados cerca de 2.5 trillones de bytes de datos.”


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