Inteligencia Artificial Fuerte


La Inteligencia Artificial Fuerte es aquella inteligencia artificial que iguala o excede la inteligencia humana promedio – la inteligencia de una máquina que exitosamente puede realizar cualquier tarea intelectual de cualquier ser humano. Es un objetivo importante para la investigación sobre IA y un tópico interesante para la ciencia ficción.

La IA Fuerte (IAF) igualmente es referida como Inteligencia General Artificial o AGI por sus siglas en inglés, esta es la habilidad de ejecutar acciones generales inteligentes. La ciencia ficción asocia a la IAF con cualidades humanas como la conciencia, la sensibilidad, la sapiencia y el autoconocimiento.

Hasta el momento, la Inteligencia Artificial Fuerte se mantiene como una aspiración o mejor dicho, es hipotética;

Desde el punto de vista filosófico el problema está lejos de resolverse formalmente, véase el experimento mental de la Habitación china de Searle.

La idea de que las máquinas pudieran pensar se le ocurrió a los primeros constructores y programadores de ordenadores. Al respecto, el genial artículo de Turing, 1950. El término “inteligencia artificial” (I.A.) se remonta a una conferencia de verano celebrada en el Darthmouth College de New Hampshire. Muchos pioneros de la I.A. dieron por sentado que dentro de una década o dos los ordenadores serían tan inteligentes como los humanos. Un artículo medular de esos tiempos es McCarthy & Hayes 1969. Otro artículo crucial es Putnam 1960. Pero el optimismo demostró ser injustificado. Pasaron las décadas sin que las máquinas adquiriesen inteligencia al nivel humano. Pronto varios filósofos y otros investigadores argumentaron que los ordenadores no pensarían jamás y que los cerebros y las mentes eran completamente diferentes de los ordenadores. El artículo más importante fue el de John Searle, Searle 1980, donde argumenta que las máquinas no pueden pensar en absoluto porque carecen de la adecuada conexión semántica con el mundo. También un resumen del anti-argumento de Searle y muchas otras respuestas se pueden encontrar en Dietrich 1994. Otra forma de ataque a la I.A. provino de Lucas 1961, quien argumentó que los Teoremas de Incompletitud —acaso sean éstos la cumbre más alta (y también misteriosa) jamás alcanzada por la vía del pensamiento racional— de Kurt Gödel demostraban que las máquinas no podrían pensar. El asunto fue reforzado por Roger Penrose en su famoso libro, Penrose 1989. Y todavía un ataque más a la I.A. vino de Fodor 1987. Todos estos ataques a la I.A. dieron lugar a una ingente cantidad de literatura intentando refutarlos, estando de acuerdo con ellos o enmendándolos. Hasta el día de hoy, no se sabe si las máquinas (ordenadores) pueden pensar, ni si los humanos son máquinas…

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