Monitorización de tus datos

¿Te imaginas que, pasito a pasito, silenciosamente y con tu ayuda absolutamente voluntaria, con todas y cada una de las búsquedas que haces en Google, con cada mensaje que envías por Gmail, con cada cookie agazapada en tu ordenador, con cada “Me gusta” en Facebook, con cada mensaje y fotografías que compartes por WhatsApp, con cada frase que pronuncias en Twitter, con cada vídeo que subes a YouTube, con cada foto geolocalizada que subes a Instagram, con cada una de las preguntas que le haces a Alexa, Google Assistant, Cortana de Microsoft o Siri de Apple, con cada uno de los millones de registros de los sensores de GPS, sensor de huella dactilar, cámara frontal y trasera, acelerómetro, sensor magnético, giroscopio, sensor de luz, sensor de proximidad, contador de pasos, gravedad, aceleración lineal, rotación vectorial, orientación… de tu maravilloso y carísimo smartphone de última generación…

…con cada libro que te gusta, con cada gadget electrónico que te apasiona y te compras en Amazon, con cada frigorífico con dirección IP conectado a tu supermercado favorito para ayudarte a hacer la lista de la compra, con los datos que registra cada hogar equipado con un sistema domótico para que cómodamente puedas ir calentando el salón desde que sales de tu trabajo hasta que llegas a tu casa…
¿Te imaginas que todo eso no sólo lo estarías haciendo completamente GRATIS sino que voluntariamente y con suma alegría seguirías pagando por tener el inmenso PRIVILEGIO de seguir haciéndolo, comprándote un smartphone cada más caro, costeándote un ancho de banda más rápido o subscribiéndote a Netflix, Spotify o Amazon Prime Video?
¿Tienes un móvil Android? ¿Conocías estas tres direcciones?:
Juega, juega con esos enlaces…

¿Te imaginas que CASI TODOS los datos generados por tu smartphone estuvieran siendo registrados y enviados a servidores privados? No es posible, ¿verdad? Demasiado complejo y Orwelliano para ser cierto…

Pues bien, en 2011 el investigador de seguridad Trevor Eckhart descubrió un software de una empresa muy particular —Carrier IQ— instalado a bajo nivel —para ser casi indetectable, no se muestra en los procesos del sistema— en los sistemas operativos iOS de Apple y Android. Carrier IQ *no* es una app que instale el usuario sino que es un software que venía instalado de fábrica al comprar el teléfono móvil.
Dicho software, efectivamente, enviaba casi todos los datos generados en más de 150 millones de teléfonos móviles de todo el mundo a servidores de empresas de telecomunicaciones. La *cof*NSA*cof* es muy posible que no sepa nada de todo esto, of course…
Aquí Trevor demuestra el funcionamiento de Carrier IQ (en inglés):




¿Asustado? ¿Alertado? ¿Inquieto? ¿Preocupado?




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