IA "Los robots no nos van a quitar el trabajo"

Un grupo de cinco expertos del ámbito de los Recursos Humanos y las nuevas tecnologías aclaran las grandes dudas que se plantean en el mercado laboral del futuro próximo.
Si hay un tema de moda ahora mismo ese es el de cómo se verá afectado el trabajo en las décadas venideras tras la llegada de las inteligencias artificiales y la automatización. Sobre todo, para aquellas personas a las que la transformación les ha pillado un poco tarde e, inquietas, se preguntan sobre cómo será el escenario laboral de los próximos años.



Este es uno de los temas principales del encuentro 'Ageing Nomics', celebrado en Madrid, el cual reunió a cinco importantes personalidades del ámbito de los Recursos Humanos y de las innovaciones tecnológicas para debatir sobre las oportunidades económicas y sociales que nos deparará el futuro. En general, la visión de los expertos resulta sumamente positiva, frente a las tan extendidas predicciones apocalípticas que auguran un aumento de la precariedad, desempleo masivo, escasez de talento y, por ende, una creciente desigualdad.

“Queremos mandar un mensaje de optimismo”, anunciaba Elena Sanz,  “Los robots no van a sustituir a las personas, se encargarán de las tareas rutinarias y repetitivas, mientras que los seres humanos pasarán a realizar las más creativas”. Una percepción que coincide con el reciente informe 'El futuro de los trabajos 2018' elaborado por el Fondo Económico Mundial (FEM), el cual pronostica una crisis dentro de los sectores de la banca comercial y el comercio, empleos rutinarios de cuello blanco que requieren habilidades de nivel medio. El objetivo, para Sanz, “anticiparse a los cambios y llevar a cabo una transformación interna en el seno de las universidades y empresas para adquirir y transmitir nuevos conocimientos y habilidades”, e incide: “El cambio siempre vendrá comandado por las personas, nunca por las máquinas”.

Pero, ¿cuál es la visión de futuro que tienen los trabajadores más 'seniors' que pueden verse amenazados por una nueva generación de nativos digitales a la hora de disputarse los puestos de trabajo? Antonio Ortega Parra, director general de Personas, Medios y Tecnología de Bankia lo tiene claro: todavía hay mucho talento veterano que explotar. Él forma parte de ese grueso poblacional mayor de cincuenta años que vio cómo el empleo al que dedicó toda su vida desaparecía delante de sus narices. “El personal de los bancos se ha ido reduciendo con el paso de los años”, admite. Para Ortega Parra, “cuando tienes 55 años y te echan del trabajo” se dan dos tipos de reacciones: “¿Con lo joven que soy?” y “Ya está bien, he trabajado mucho y solo me queda esperar a la jubilación”. Evidentemente, el que es ahora director general de una de las áreas más importantes de Bankia decidió mantener la actividad profesional.
“Te tienes que someter a un período de reflexión en el que repensar las debilidades, oportunidades y fortalezas de las que dispones”, explica Ortega. “Tienes que despejar la mente, abrir los horizontes y salir de tu sector tradicional. Mejor ilusionarte por un nuevo proyecto que quedarte en la zona de confort. Hay que desaprender muchas cosas, cuestionarse todo, así como nunca olvidar las esencias que debes mantener: el respeto a los otros, foco en el cliente, integridad en la gestión y compromiso con el proyecto y el equipo”. El director general admitió de forma afable haber entrado en el sector de “los de las canas” y pidió a los empresarios que animen a sus empleados más longevos para cogerse un año sabático con el objetivo de formarse o reciclarse.

“Las inteligencias artificiales lo están cambiando todo”. Así de tajante se muestra Pilar Pons, directora de Recursos Humanos de la multinacional de tecnología y consultoría IBM, quien aprovechó para resaltar el papel fundamental de la formación sobre las innovaciones tecnológicas entre los empleados de las distintas compañías. “No se trata de una lucha entre máquinas y personas, sino más bien una unión entre ambos”, recalca. “Debemos llevar a cabo un modo de aprendizaje continuo, las capacidades que desarrollemos hoy no serán las mismas que dentro de cinco años. Al final, el valor de las nuevas tecnologías pasa por aumentar la capacidad humana, mejorar y acelerar el impacto de las personas en las organizaciones”.

El punto de vista desde el derecho lo ofreció Íñigo Sagardoy, director de Sagardoy Abogados y miembro del Colegio de Abogados de Madrid. Para él, tanto sindicatos como empresarios deben buscar “soluciones prácticas que fomenten la adaptación, flexibilidad y apertura de miras a nuevas formas de trabajo”. Además, pidió a los poderes políticos que se comprometan para el cambio y regulen mejor la educación para formar a las nuevas generaciones, ya que estamos en un “punto de inflexión y vamos con retraso como sociedad”. Para Sagardoy, “hay muchos cambios pendientes”. Se muestra “pesimista por el peso de las inercias y políticas del pasado”, pero “optimista al ver determinadas iniciativas empresariales y sindicales a favor de la transformación”.

Retomando la propuesta del inicio, Luis Garvía fue el último en hablar. Haciendo un rápido repaso por la historia, el profesor de finanzas trazó una comparación entre la cuarta revolución industrial de Internet con la imprenta. “Tomás Moro o Erasmo de Rotterdam eran los 'influencers' de su época”, añadió con cierta picardía. “Las 95 Tesis de Lutero se viralizaron gracias al fenómeno de la imprenta, nunca fue consciente de la trascendencia que tuvieron en su tiempo”. Garvía pone el acento en la economía de gran escala del sistema educativo y las administraciones por la que “sale más barato tirar el producto a la basura que insertarlo en la cadena”. Por ello, de algún modo, “seguimos arrastrando ineficiencias e inercias del sistema antiguo”. Finalmente, el profesor concluye: “Ahora se nos brinda la oportunidad de desterrar el concepto de que hay personas con discapacidad para el sistema”, y pone el ejemplo del físico británico Stephen Hawking, el cual a pesar de su enfermedad, resultó ser una de las mentes más brillantes de su tiempo.

A continuación, llegó el turno de preguntas. Una de ellas fue la de si los robots podían llegar un día a contribuir dentro del sistema de pensiones y, por tanto, generar riqueza para aspirar a una renta básica universal. Evidentemente, es algo que todavía está en pañales, según Sagardoy, y de llegar, tardará todavía unos cuantos años en implantarse. El abogado definió según la experiencia de su propia hija de 21 años acudiendo a entrevistas de trabajo, los aspectos laborales que más buscan los jóvenes hoy en día, resumidos en tres: que en la entrevista les pregunten por sus temas personales, gustos e inquietudes; las recomendaciones de empresas a través de portales web de startups para saber a cuál dirigirse, algo parecido a un 'Tripadvisor' pero de compañías; y la temporalidad, ya que normalmente una persona que acaba de entrar en el mercado laboral busca un trabajo de dos a tres años de contrato.

En cuanto a los nuevos empleos, Elena Sanz admitió que se siguen buscando "los perfiles tradicionales de abogados, ingenieros o científicos", pero que también hay una nueva ola de nuevos puestos relacionados con el término "digital": matemáticos, estadistas, analistas de datos... Uno de los más sorprendentes es el de filólogo, una carrera a priori con no demasiadas opciones pero que se vuelve muy importante, ya que "alguien tiene que enseñar a los robots a estudiar el idioma para comunicarse de con nosotros".



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