La gran ilusión del recuerdo -Parte I-

La verdad sobre su memoria es mucho más elaborada de lo que pensábamos. He aquí cómo funciona realmente y cómo sacar el máximo provecho de la suya

CUANDO consideramos lo que nos hace ser quienes somos, es fácil pensar que nuestros recuerdos son la respuesta. Aparte de las huellas físicas del paso del tiempo en tu cuerpo, tus recuerdos son quizás la única cosa que te une a los muchos que estás sentado aquí hoy, a los muchos que has tenido cada día anterior de tu existencia. Sin ellos, sus relaciones no significarían nada, sin mencionar su conocimiento, sus gustos y sus muchas aventuras. Puede que no sea exagerado decir que tus recuerdos son tu esencia. Con esto en mente, no es sorprendente que gran parte del floreciente campo de la neurociencia haya dirigido sus esfuerzos a comprender qué es lo que origina la memoria y cómo conservarla. Tal vez la idea más intrigante que surge de los recientes descubrimientos es una reimaginación del lado oscuro de la memoria: el olvido. A medida que los recuerdos más preciados se desvanecen o cuando no recordamos una tarea importante, es fácil sentir que la memoria nos está fallando. Pero lo que los últimos hallazgos muestran es que simplemente pensar en la memoria como precisa o falible es un error. En cambio, nuestros recuerdos son maleables, y por una buena razón. En lugar de existir en el archivador del cerebro, evocamos recuerdos desde cero con nuestro propio estilo. Mientras dormimos, el cerebro los transforma meticulosamente en la versión más útil. La tecnología también afecta la forma en que recordamos e incluso puede crear recuerdos completamente nuevos. En cuanto al olvido, tan exasperante como puede ser, estaríamos perdidos sin él. Porque la memoria, resulta, es una ilusión - una que creamos cada vez que recordamos el pasado y que está exquisitamente diseñada para ayudarte a vivir tu vida.

¿Para qué sirve la memoria?
A primera vista, parece obvio. La memoria tiene que ver con el pasado. Es tu base de datos personal de cosas que has experimentado. De hecho, este repositorio tiene un propósito que va mucho más allá de la mera recuperación de información. Algunas de las mejores pruebas de esto provienen de estudios de personas con daño cerebral o amnesia. Un caso icónico fue el de un paciente conocido como KC a principios de la década de 1980. Después de un accidente de motocicleta, se quedó con una memoria episódica dañada: podía recordar hechos, pero no experiencias personales. Lo raro es que también le impedía hacer otras actividades. "Al estudiar a los pacientes que tienen una capacidad deficiente para recordar el pasado, encontramos que ellos
también tienen problemas para imaginar el futuro", dice Eleanor Maguire, del University College London. Ahora sabemos que existe un fuerte vínculo entre ser capaz de recordar los acontecimientos del pasado y ser capaz de planificar para el futuro. Los estudios de imagenología, por ejemplo, muestran que patrones similares de actividad cerebral subyacen a ambos. La clave parece ser la capacidad de generar imágenes de escenas en el ojo de la mente. "Si se piensa en ello, recordando el pasado, imaginando el futuro e incluso la orientación espacial, normalmente se trata de construir imágenes escénicas", dice Maguire. Podría ser que el ser capaz de imaginar el pasado nos permitiera imaginar el futuro, y por lo tanto planear - una de las hazañas cognitivas complejas que los seres humanos tienen en pie
aparte de muchas otras especies. Si no podemos recordar los acontecimientos y las preferencias del pasado, nuestra capacidad para tomar decisiones sensatas también se desmorona. Esto se debe a que durante el proceso de toma de decisiones, el cerebro utiliza las opciones anteriores y el conocimiento existente para evaluar las opciones e imaginar cómo podrían resultar. El último pensamiento es que la memoria podría haber evolucionado para permitir que nuestra especie se comunique. A principios de este año, los científicos cognitivos Johannes Mahr y Gergely Csibra de la Universidad Centroeuropea de Budapest, Hungría, sugirieron que la diferencia clave entre la memoria humana y la de otros animales es que no sólo recordamos un hecho sino que también recordamos el modo de cómo lo llegamos a conocer, también recordamos cómo nos enteramos de ello. "Esto es diferente a simplemente darse cuenta de ello", dice Mahr. "Tener experiencia de primera mano de algo nos da autoridad, nos hace más convincentes y precisos." Enviar señales convincentes es una parte vital de la gestión de nuestras relaciones sociales y sistemas de creencias, argumenta. Sin esto, no podríamos justificar los derechos y obligaciones sociales, como las promesas, que a menudo sólo son posibles si se hace referencia explícita a acontecimientos pasados. Todavía no se sabe si la memoria ha conducido a una comunicación compleja o viceversa, pero lo que está claro es que lejos de ser un mero banco de datos del pasado, la memoria es esencial para nuestro presente y nuestro futuro. Eso vale la pena recordarlo.
Alison George

NewScientist | 27 October 2018

Comentarios

Entradas populares