¿Olvida lo que ha leído? Es normal

Es probable que con más frecuencia de la que desea, tras leer un libro sólo permanezca en su mente una vaga impresión de lo sucedido entre las páginas y que ni si quiera recuerde con claridad la trama. Mucho menos algunos pasajes o ciertos detalles. Incluso si se tratara de su libro favorito. En definitiva sólo queda si gustó o no.
A pesar de lo que se pueda creer, estas lagunasno guardan relación con problemas de memoria. "Es un proceso normal. Lo que sucede es que si no es interesante la información o no aporta aprendizajes o información relevante, el almacén de nuestra memoria lo elimina: en dos horas desecha la mitad y en dos días la descarta casi en su totalidad", explica Juan Castilla, psicólogo experto en Inteligencia Emocional y Psicología Positiva.




Esto se debe a que la "lectura de un libro tiene gran complejidad en cuanto a las memorias que pone en marcha. La primera que entra en funcionamiento es la de trabajo, que almacena y manipula temporalmente la información para realizar tareas cognitivas complejas como la comprensión del lenguaje o la lectura. Después se activa la episódica, que está vinculada con los sucesos autobiográficos. Para pasar a una memoria a corto plazo. Y, por último, se procede al almacenamiento que es lo que identificamos como el largo plazo o remota", cuenta Rafael Arroyo, jefe de Neurología del Hospital Universitario Quirón Salud Madrid y del Hospital Ruber Juan Bravo.
Cuando la información llega "a la memoria de trabajo y no se mantiene más de 90 minutos es que dicha información no es útil y se desestima", añade el psicólogo. Es más, este circuito de registro de información "funciona casi de forma similar con todas las vivencias del día a día: si no le damos buenas razones al cerebro para retenerlo, lo eliminará o permanecerá poco tiempo en nuestra cabeza", sigue Castilla.

Atención, concéntrese

Pero para que este sistema funcione y se pueda recordar "son imprescindibles la atención y la concentración. Esto se ve claro en los colegios cuando hay algún problema de déficit de atención y los chavales no retienen nada o muy poco", señala Ángela Milán, neuróloga de la Clínica Universidad de Navarra en Madrid.
También requiere de la reiteración para que pase a la memoria remota. "A veces hay que releer o rehacer para tener la seguridad de que ha pasado al largo plazo. Por ejemplo, con las canciones la repetición muestra su gran efecto", dice Arroyo.
El olvido, por su parte, se relaciona con varios factores. "Además de la llave de la memoria y el recuerdo, que es la atención, es fundamental que lo leído tenga un componente significativo o emocional", afirma Castilla. "Lo que nos toca el corazón es al fin y al cabo lo que el cerebro considera que merece la pena almacenar para poder recordarlo en un futuro", sigue. "En algunos centros escolares se puede ver emplean el componente emocional en el aprendizaje para fijar los conocimientos", añade Milán.
Asimismo, las lecturas que coinciden con los gustos o intereses o motivan permiten que se recuerde en mayor medida lo que se lee. "Si es una lectura atractiva y de ocio en lugar de una de trabajo habrá más posibilidades de que se almacene de forma correcta", dice Arroyo. También la familiaridad con la información o la relación con experiencias vividas facilita la retención: "La memoria de asociación -conexión de la nueva información con algo que se conoce de antes- y lo emocional actúan como grandes recordatorios", cuenta Milán.
Además los expertos sugieren que las lecturas se realicen en lugares tranquilos y sin distracciones. "La luz, la temperatura y la hora del día también repercuten en la calidad de la lectura y en la atención. Por ejemplo, si tenemos sueño o hemos realizado una comida copiosa, la atención no estará en su mejor momento", asegura Milán. Mientras que el psicólogo advierte que para mantener la atención y efectuar una lectura activa no es aconsejable superar la hora y media o las dos horas leyendo porque disminuye el rendimiento.
Arroyo subraya que "la lectura es una actividad muy positiva para el cerebro a cualquier edad ya que permite entrenar la conectividad neuronal y mantiene una mente activa, algo esencial que se logra también llevando una vida sana. Aunque esto depende de cada persona: cuanto más se ejercita la mente, más opciones existen de recordar. Y si aparecen enfermedades, como el alzhéimer, se debe consultar con un especialista".

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