Crear bebés superinteligentes, además de inmoral, es imposible

Tres expertos en edición genética afirman que, aunque están deseando usar CRISPR para curar mutaciones en embriones y creen que será posible muy pronto, nuestra capacidad actual para editar los genes para mejorar la inteligencia es prácticamente nula 
 
 
Una de las principales preocupaciones que la sociedad tiene alrededor de la técnica de edición genérica CRISPR es que se utilice para crear "bebés de diseño" con unos niveles de inteligencia más altos (ver Los bebés genéticamente perfectos serán posibles pero, ¿también legales?). En el peor de los escenarios, los padres que pudieran permitirse el lujo de mejorar su descendencia tendrían ventaja (ver Bebés de diseño para evitar enfermedades: una desigualdad desde la cuna). De hecho, en julio de 2018 una encuesta de Pew en EE. UU. reveló que su mayor preocupación era que CRISPR "solo esté al alcance de los ricos".

Pero la semana tres de los mejores científicos de edición genética anunciaron que debemos dejar de preocuparnos por eso. En su opinión, la inteligencia es demasiado compleja como para poder diseñarla y eso es algo bueno ya que, "en última instancia, podría salvarnos de los peligros de la arrogancia de la humanidad".

En noviembre, el científico chino He Jiankui afirmó que había usado en secreto la herramienta de edición genética para traer al mundo a dos gemelas con genomas editados para resistir al VIH. Su experimento hizo saltar las alarmas porque demostró que no había manera de detener la creación de bebés de diseño.

Pero preocuparnos por la creación de élites intelectuales probablemente no sea realista, según un texto publicado el 16 de enero en The New England Journal of Medicine. El artículo, escrito por el decano de la Escuela de Medicina de Harvard (EE.UU.), George Daley, y los expertos europeos en embriología Robin Lovell-Badge y Julie Steffann, afirma: "A la larga, nuestro mejor escudo contra la indebida edición del genoma podría ser la diminuta probabilidad que tenemos de influir en rasgos como la inteligencia, que surge de las complejas interacciones entre múltiples genes y entornos".

Aunque la ciencia ya ha logrado vincular más de mil genes al cociente intelectual (CI) o al rendimiento académico, de momento los científicos siguen sin saber qué hacen esos genes. Además, las herramientas de edición genética aún no son capaces de modificar los genes de un embrión en tantos lugares.

Para los autores de este artículo, esta ignorancia es una bendición. Están ansiosos por empezar a utilizar la tecnología para erradicar enfermedades genéticas, algo que creen que está a punto de suceder. Teniendo en cuenta que las enfermedades congénitas graves como la enfermedad de Huntington y la fibrosis quística a menudo son causadas por errores específicos de ADN en genes individuales, es muy posible repararlos con CRISPR. Los expertos creen que llevarlo a cabo en un embrión podría ser la mejor manera de solucionar el problema (ver CRISPR 2.0, capaz de editar una sola base de ADN, podría curar decenas de miles de mutaciones).

Daley y otros científicos quieren que este tipo de medicina avance. Pero eso será cada vez más difícil si la comunidad abusa abiertamente de la edición genética, ya que los reguladores continuarán bloqueándola y la opinión pública podría llegar a ponerse en contra (ver El debate de usar CRISPR en embriones: seguridad contra progreso).

En el caso de las niñas gemelas, He Jiankui afirmó que había eliminado un gen llamado CCR5 para hacerlas inmunes al VIH. Aunque He ha sido el primero en lograrlo, Daley y los coautores coinciden en que fue un acto deshonroso porque no siguió las reglas de ética. El artículo detalla: "Siempre será recordado por su imprudente violación de las normas científicas, clínicas y éticas comúnmente formuladas".

Ahora parece estar bajo arresto domiciliario (The New York Times le vio trás las rejas de un balcón de un apartamento del campus) mientras las autoridades chinas investigan, o al menos hasta que se resuelva el escándalo.

Los autores sostienen claramente que esto es solo el comienzo. En su opinión, existen razones legítimas para editar el ADN de embriones. Por ejemplo, cuando una pareja no puede tener hijos sanos de otra forma o no quiere transmitir los genes de riesgo de enfermedad mediante fecundación in vitro (ver Un panel de científicos defiende los 'bebés a la carta' en casos extremos).

Un riesgo que conllevan estas grandes ambiciones médicas es que CRISPR llegue a usarse para unos propósitos que la sociedad todavía considera preocupantes (ver La edición genética es un arma de destrucción masiva para la inteligencia de EEUU). Las encuestas de opinión muestran que la mayoría de las personas solo aprueban su uso para eliminar mutaciones de enfermedades. Pero existe un que 20 % piensa que es una buena idea usarlo para conseguir "mejoras", específicamente, para tratar de aumentar la inteligencia de la descendencia.

Afortunadamente para los científicos, no hace falta que opinen sobre si aumentar la inteligencia es algo bueno o malo. Les basta con afirmar que simplemente no es posible, así que no deberíamos preocuparnos por eso. Ya se preocuparán las sociedades del futuro.

  • por Antonio Regalado | traducido por Ana Milutinovic
  • 28 Enero, 2019

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